El mal llamado derecho a decidir suele llevar trampa. Porque algunas decisiones —es cuestión de repasar la historia— no son precisamente de derecho. Especialmente cuando lo decisorio no es más que la pretensión de imponer los deseos de una mayoría sobre los derechos individuales de quienes no comulgan con sus mismos intereses. Lo que define la suprema calidad de la democracia es precisamente el respeto a los derechos de las minorías, que no debe quedar sometida al imperio totalitario de las masas. Mucho menos cuando estas han sido convenientemente adoctrinadas a favor de unos intereses políticos que pueden atentar contra una arraigada convivencia multisecular. La historia nos da lecciones… pero a algunos les está costando aprender.— Cristina de Montemar. Barcelona.
En este blog quiero dar mi propia visión del conflicto entre el nacionalismo catalán y el nacionalismo español. Parece que ahora tienes que estar en un bando o en otro y personalmente prefiero estar en el que estoy ahora pero mejorando todo aquello que no funciona, tanto de un bando como del otro. Basta de manipulaciones nacionalistas de cualquier signo. ¿De verdad es imposible España tal y como la conocemos? WE NEED YOUR HELP-NECESITAMOS TU AYUDA-NECESSITEM EL TEU AJUT
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