Alguien dijo que la estupidez humana no conocía fronteras. Cuando, en
el origen de los juicios y razonamientos están las esencias nacionales,
la frase anterior adquiere mayor resonancia.
Nada que objetar cuando la identidad nacional se nutre del amor a la
lengua, cultura o idiomas propios, del mismo modo que amamos a
familiares, amigos o compañeros. Pero nada hay peor que vestir el
sentimiento nacional de orgullo y autocomplacencia: ¿orgullo, de qué? Se
es catalán, andaluz o armenio, por mero azar.
El orgullo solo puede proceder del esfuerzo. Cuento entre mis amigos
con varios catalanes, por cierto, que residen en Sevilla por elección
desde hace más de 30 años. No se consideran emigrantes ni exiliados, ni
dan por anómala su inclusión en el Estado español, ni la de sus padres o
abuelos.
Parece mentira que un gran pueblo, como el catalán, tenga entre sus
dirigentes a personas que manifiestan opiniones tan anómalas.— Rafael Jiménez Toboso. Tomares, Sevilla.
En este blog quiero dar mi propia visión del conflicto entre el nacionalismo catalán y el nacionalismo español. Parece que ahora tienes que estar en un bando o en otro y personalmente prefiero estar en el que estoy ahora pero mejorando todo aquello que no funciona, tanto de un bando como del otro. Basta de manipulaciones nacionalistas de cualquier signo. ¿De verdad es imposible España tal y como la conocemos? WE NEED YOUR HELP-NECESITAMOS TU AYUDA-NECESSITEM EL TEU AJUT
jueves, 12 de septiembre de 2013
De las esencias nacionales
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