La guerra de Sucesión a la corona española, iniciada en 1701, fue el
peor negocio de nuestra historia. Mal asunto morir sin heredero en
España. Con la guerra de Sucesión primero y tres guerras carlistas un
siglo más tarde, nos quedamos definitivamente descolgados de Europa.
El
tratado de Utrecht supuso el fin de la supremacía española en el orden
mundial. La vieja monarquía hispana perdía la mayor parte de sus
posesiones europeas y ponía fin a su valioso monopolio colonial. Carlos
II, el último de los Austrias españoles, moría en Madrid en 1700. Las
dos coronas con derechos sucesorios: los Borbones de Francia y los
Habsburgo de Austria se prepararon para la batalla dinástica. Y ello a
pesar de que Felipe de Borbón, había sido ya designado por el testamento
de Carlos II como legítimo soberano de España. Ni Austria, ni nuestros
entonces enemigos tradicionales –Gran Bretaña y Holanda– iban a aceptar
esta decisión. Así pues, en España se libra esta contienda entre 1700 y
1713, o 1715 si aceptamos la rendición de Mallorca como el último hecho
militar.
Es en esta Europa, que se inicia en el siglo de las
luces, de la razón, que debemos situarnos en la Barcelona de 1700. Por
un lado, la nobleza urbana y la burguesía más progresista, ilustrada y
deseosa de los cambios que venían de Francia, abrazó al pretendiente
Borbón. Por otro, la nobleza rural, buena parte del clero y los
comerciantes y artesanos que veían con recelo las nuevas ideas del
reformismo borbónico, y preferían conservar sus privilegios heredados
del régimen anterior, vieron con buenos ojos al archiduque Carlos. ¿Eran
unos mejores catalanes que los otros? No, sin duda no. Eran dos formas
de ver una realidad social y dos proyectos de sociedad alternativos. Dos
personajes relevantes de la historia barcelonesa de ese momento,
ilustres ciudadanos y claramente enfrentados enemigos – botifler el uno,
austriacista el otro–, fueron mis dos abuelos sextos por línea materna.
Uno, Antonio de Alós y Rius, y el otro, José Galcerán de Pinós.
Alós
tomó Barcelona con el duque de Berwick y fue uno de los seis prohombres
barceloneses que representaron a Felipe V en la entrega de la ciudad.
Pinós, enfrente, llevó uno de los cordones del estandarte de Santa
Eulalia que enarboló Rafael Casanova el 11 de septiembre. Los dos
luchaban por un rey para España, pero cada uno desde su posición y
concepción de organización social. Catalunya no perdió ninguna guerra. A
los catalanes nos utilizaron unos y otros. El apoyo inglés fue
totalmente interesado; el del archiduque se desvaneció cuando heredó en
1711 el trono austriaco. El único interés de las potencias europeas fue
el suyo propio. El abuelo Alós juró fidelidad a Felipe V, que había
jurado los fueros catalanes recién estrenado su trono. Años más tarde,
con la invasión de Barcelona, Alós fue perseguido y saqueada su casa y
hacienda, teniendo que escapar disfrazado de sacerdote. ¿Por qué
Catalunya abrazó al archiduque Carlos?
Felipe V había confirmado
los fueros y privilegios catalanes en las Cortes de Barcelona de 1702.
¿Por qué entonces defender al archiduque? La entrada triunfal en
Barcelona del pretendiente austriaco fue el inicio de una contienda más
europea que española. La derrota austriaca conllevó perder fueros e
instituciones, al no resultar tan magnánimo Felipe V como su abuelo Luis
XIV le había sugerido.
Para Vicens Vives, sin embargo, el castigo
fue a su vez un revulsivo para los catalanes. Se les abrían las puertas
a participar tanto en el mercado peninsular como en el americano, y
todas las energías se van a dirigir a reemprender el camino del progreso
económico, que se prolongará durante todo el siglo XVIII, coincidiendo
con la fundación de las reales academias y el aumento demográfico,
viviendo Catalunya un periodo de larga prosperidad.
Esta
distinción entre buenos y malos catalanes la arrastramos desde el siglo
XVIII. No puedo aceptar que mi abuelo Pinós fuese más o menos catalán
que mi abuelo Alós. A lo largo de los siglos los catalanes hemos
abrazado causas opuestas según nuestra propia historia y nuestra
concepción de modelo de sociedad. ¿Era más catalán Prim que Savalls?
Prim liberal, Savalls carlista, ambos catalanes. ¿Cómo medimos la
catalanidad? ¿Por la prosperidad relativa que generamos para un país,
por nuestros apellidos, por nuestro nivel de catalán, por nuestra
adhesión a un partido político u a otro, por nuestro sentimiento de
independencia? Catalunya no ganó ni perdió guerras. Los catalanes las
ganamos o perdimos, estando de un lado o de otro. En 1936, otra terrible
guerra, dónde unos y otros, todos catalanes, se enfrentaron por un
modelo de sociedad. Como excepción a mis afirmaciones, sí debemos decir
que Catalunya perdió instituciones propias y privilegios en función de
que unos u otros fuesen los vencedores.
Hoy, con nuestras
instituciones más vivas que nunca, gozamos de un nivel de autogobierno
jamás disfrutado. Mejorar nuestras instituciones y los instrumentos de
gobierno, hacerlos más cercanos y eficaces, repensar el modelo de
ingresos y gastos, plantear modelos de financiación alternativos al
actual, todo cabe. Pero no perdamos de vista la realidad, ni nuestra
historia, y menos los nuevos momentos que vive Europa y el mundo. Una
Europa, con una progresiva unión bancaria y fiscal y el mundo con tres
bloques que luchan por encontrar su espacio, que se desplaza hacia
Oriente. No nos podemos engañar, ni engañar con falsas quimeras. Que
cada uno se sienta como quiera, pero yo seguiré defendiendo que no
existen catalanes buenos y malos, que todos lo son, tanto Alós como
Pinós y, por supuesto, aquellos que como yo, nos sentimos tan catalanes
como españoles.
Borja García-Nieto Portabella, presidente del Círculo Ecuestre.
En este blog quiero dar mi propia visión del conflicto entre el nacionalismo catalán y el nacionalismo español. Parece que ahora tienes que estar en un bando o en otro y personalmente prefiero estar en el que estoy ahora pero mejorando todo aquello que no funciona, tanto de un bando como del otro. Basta de manipulaciones nacionalistas de cualquier signo. ¿De verdad es imposible España tal y como la conocemos? WE NEED YOUR HELP-NECESITAMOS TU AYUDA-NECESSITEM EL TEU AJUT
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